En Alemania la sociología se desarrolló más tarde en Francia y Gran Bretaña. Sin embargo, contó con ciertos factores favorables, tales como una tardía ilustración, un fuerte movimiento romántico y un auge extraordinario de las universidades germánicas, ámbitos propios para la crítica y la libertad académica en un país donde el liberalismo se había mostrado bastante incapaz para afianzarse políticamente.
Sociólogos europeos de la transición: Tönnies, Simmel, Pareto y Mannheim.
A Tönnies (1855-1936 / Obra “Comunidad y Asociación” 1887) le debemos una distinción ya clásica en la sociología. Para él existen dos formaciones sociales básicas: Comunidad y Asociación. Las comunidades son agrupaciones basadas en relaciones personales, cuya razón de ser está en ellas mismas (matrimonio, amistad, clan).
Las asociaciones están organizadas racionalmente para la consecución de determinados fines externos (empresa bancaria, ministerio, factoría industrial...).
Un destacado representante de la llamada “sociología formal” es Georg Simmel (1858-1918), profesor en las universidades de Berlín y de Estrasburgo. Preocupado por determinar el alcance, naturaleza y funciones de la sociología, sostiene que lo que distingue a esta de las otras ciencias sociales es precisamente su objeto: el estudio de la interacción social, o sea, conocer y describir las formas de dicha interacción.
Robert Nisbert (1977) destaca la preocupación simmeliana por “los elementos microscópicos del comportamiento social”, su fascinación por lo pequeño y lo íntimo.
Vilfredo Pareto (1848-1923), su toma de posición científica es claramente positivista. Teoría sobre la “circulación de las élites” que distingue entre especuladores y rentistas. Las sociedades experimentan una dinámica a nivel de élites. Cuando la élite gobernante está dominada por especuladores, la sociedad se ve entonces sometida a cambios rápidos. Cuando predominan los rentistas, los cambios son lentos. La historia es una lucha entre élites que se alternan en el poder.
Karl Mannheim (1893-1947), pionero de la “Sociología del conocimiento”, orientada hacia el estudio de las relaciones entre el pensamiento, las creencias y el conocimiento propiamente dicho con las situaciones y formas concretas de la sociedad (Obra: Ideología y Utopía).
En una segunda etapa, Mannheim dedicó sus esfuerzos al análisis de los síntomas y causas de la crisis y la desintegración que aquejaba a la sociedad occidental y que culminará con la II Guerra Mundial.
Significativo es al respecto, su libro “Diagnóstico de nuestro tiempo”. Propone una planificación democrática en favor de la libertad, de la justicia social y de la abundancia, la cultura y el progreso.
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